Pasos para planificarte el estudio para selectividad

Quedan dos semanas para los primeros exámenes de selectividad. Seguro que ya estarás a tope estudiando, donde hay poco tiempo para mucho estudio, nervios, estrés, calor, presión por sacar la mejor nota posible. Lo sabemos, la lista es interminable. Y como sabes no hay fórmulas mágicas. Ni en una semana ni en dos se consigue lo que no se ha hecho durante todo el curso, pero sí que se puede mejorar el rendimiento siguiendo unas pautas muy básicas que ayuden a organizar el estudio. Y como la mayoría de estudiantes ha hecho sus deberes para llegar hasta aquí, te contamos en este artículo paso a paso cómo planificarte: cómo elaborar un calendario, qué no se debe hacer, qué hago el día antes del examen.

1.    Prepárate un calendario de estudio que vayas a cumplir

Es el primer paso. Planifica cada día de estudio en función de tus características personales y no hagas caso a lo que te digan los demás. Fija un calendario de estudios. Tiene que ser un calendario realista, que puedas cumplir y que te permita alcanzar tus objetivos. La recomendación de los expertos es que establezcas bloques de dos horas y media de estudio, cada uno con un descanso de media hora, dos horas y media para comer y dos horas de estudio.

Programación. Esta es la propuesta que os hace para un día de estudio ‘típico’ de selectividad:

7.30/8.00 Levantarse y tomar un buen desayuno.
8.30 a 11.00 Son las horas de mayor rendimiento así que aprovechad para estudiar las materias más complejas o que os resulten más pesadas.
11.00 a 11.30 Descanso
11.30 a 14.00 Vuelta al estudio. También son franjas horarias que permiten una mayor concentración así es que aplica el mismo criterio que antes.
14.00 a 16.30 Comida y descanso. Aprovecha para desconectar, come con tranquilidad y, si hace falta, un poco de siesta.
16.30 a 19.00 Otra vez frente a los libros. Elige materias menos densas, que lleves mejor preparadas o que te resulten más fáciles.
19.00 a 21.00 Aprovecha para salir, hacer algo deporte y soltar adrenalina, merendar-cenar…
21.00 a 23.00 Busca una actividad que no requiera una elevada actividad cognitiva: hacer ejercicios, repasar esquemas, completar fichas, etc.

Descansa. Es importante que tengas tiempo para reponer fuerzas, vaya, que no hagas burradas de irte a dormir a las tantas de la madrugada porque al día siguiente no podrás ni abrir el libro.

2.    Márcate objetivos concretos

Para cada franja horaria márcate claramente qué vas a estudiar, pero que sea algo concreto. Por ejemplo, dos temas de Historia. Si te planteas abarcar mucho, al final acabarás por no hacer nada. En un día no se puede repasar toda la asignatura. No improvises, no te ayudará.

3.    Apaga el móvil

Sí, apágalo durante las franjas de estudio. Que si un WhatsApp, que si Instagram, Twitter, Facebook… Estás preparando la selectividad, es un periodo intenso pero breve. Mira toda tu actividad en redes sociales aprovechando los descansos entre bloque y bloque de estudio.

4.    Haz ejercicios similares a los que te van a pedir

Busca modelos de exámenes de selectividad de años anteriores. Tienen varias ventajas: te permite probar tus conocimientos, conocer el tipo de preguntas que hacen, ponerte en la situación real del examen (tipo de preguntas y tiempo, cronométralo), demostrarte que puedes superarlo.

Aquí tienes el artículo que elaboramos con tres enlaces básicos para preparar la selectividad: modelos de años anteriores, tests on line y exámenes resueltos de ediciones pasadas. Ya sabes: bájate un examen, deja los apuntes a un lado y trata de resolverlo en una hora y media, que es el tiempo que tendrás en las PAU.

5.    Esquemas, fichas, resúmenes…

Hacer esquemas, fichas, resúmenes, es una metodología muy útil para estudiar. Y ya verás qué bien te van para esos repasos generales que nos gusta hacer el día de antes de un examen o justo antes de entrar al aula. Tienes que seleccionar la información realmente relevante, organizarla, presentarla de manera que te permita asimilar el contenido… En definitiva, no se trata de memorizar sin más, sino de comprender lo que se estudia.

6.    ¿Eres capaz de explicárselo a un compañero?

Es otra técnica de estudio que te puede ir bien para saber si realmente controlas una materia. ¿Eres capaz de explicárselo a un compañero? ¿Detallas lo realmente importante o te vas por las ramas? ¿Entiendes lo que estás contando? Si lo haces con compañeros que estén estudiando las mismas asignaturas, te podrán decir si te dejas cuestiones importantes o si has patinado. Junto a la realización de exámenes de otros años, esta también es otra buena manera de autochequearse.

7.    El lugar de estudio

¿En casa o en la biblioteca? Donde estudies mejor y donde estés acostumbrado, no se trata ahora de cambiar hábitos porque sí. Pero sigue estas recomendaciones de los expertos: mesa ordenada y ten encima solo el material que vas a necesitar en esa franja de estudio. Evita distracciones innecesarias y, sobre todo, no estudies con el televisor en marcha y en la medida de las posibilidades evita tener cerca una cama porque la tentación de echarse y repasar tumbado es enorme. También recomiendan tener el calendario con los exámenes a la vista.

8.    El día de antes del examen

Tendrás la sensación de que no sabes nada, pero no es cierto. “Es normal, le pasa a la gran mayoría de estudiantes pero es una sensanción errónea”, nos cuenta los expertos. No os dejéis llevar por esos pensamientos negativos, mantened vuestro plan de trabajo previsto. El día de antes conviene repasar solo lo que tenemos un poco en el aire o lo que falta por acabar de asentar. “Si habéis estudiado durante el curso, si habéis aprobado el Bachillerato… la selectividad también la aprobaréis”, concluyen.

Y recuerda…

Y para que veas que no es mentira te recordamos que más de un 93% de los alumnos que se presentan a la selectividad la aprueban. Y, además, recuerda que un 60% de tu nota de acceso a la selectividad corresponde al expediente en Bachillerato