La Comunidad Valenciana estrena selectividad con un artículo sobre las redes sociales

“La vida es más virtual que real. Las nuevas tecnologías van a toda leche y los filósofos de última hora construyen sus teorías a orillas de la Red”. Estas son las reflexiones con las que Carmen Rigalt inicia su artículo La secta, publicado el pasado mes de marzo en El Mundo, y con el que han estrenado la selectividad los 19.000 estudiantes de la Comunidad Valenciana que del 12 al 14 de junio realizan las pruebas de acceso a la universidad.

Las redes sociales, esas que enganchan a los jóvenes, son el tema central del comentario de texto de Lengua y Literatura II, asignatura con la que arranca el selectivo. Bocatas en mano, libro en el regazo y corrillos de jóvenes en los pasillos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas de la UJI. Una imagen que se repite en todas las universidades cuando llega la selectividad. Rosana, Adrián y Elisabet, del centro San Cristóbal de Castellón, comentan cómo les ha ido. “Creo que bien”, aunque hasta que no estén las notas nada es seguro. “¿Dormir? Yo me he tenido que tomar tranquilizantes”, cuenta Rosana, que quiere estudiar Magisterio Infantil. Elisabet aún no lo sabe y Adrián se inclina por Economía. Ahora, sin embargo, su preocupación es que en el siguiente examen, de Historia, les pongan “las Cortes de Cádiz o el Franquismo, nada de Alfonsos ni Isabeles”.

A solo unos metros están Joan, Carlos Manuel -”un nombre de escritor”, como él mismo dice-, Sergio y David, del IES Alto Palancia de Segorbe. Derecho, Comercio y Marketing Internacional, Educación Física y Magisterio son los grados que les gustaría estudiar. La mayoría quiere ir a la Universidad de Valencia porque tienen “muchísimas ganas de vivir fuera de casa, saber qué es la independencia”.

Magisterio Infantil también es la primera opción para Marta y Laura, del IES Penyagolosa de Castellón. El primer examen, el de los nervios totales, ya ha pasado. “Me agobiaba ver a tanta gente, el sitio… En el instituto haces los exámenes en tu aula y siempre con la misma gente”, cuenta Laura.

La apuesta de Carlos es la Ingeniería Civil en la Politécnica de Valencia o en la Universidad de Alicante, “donde me llegue la nota”. A su lado, Adrián prefiere quedarse cerca de casa, en la Universitat Jaume I, estudiando Finanzas y Contabilidad; Tomás hará Matemáticas en Valencia o Barcelona y Javier quiere ir a la Ciudad Condal a estudiar INEF. Este año todos han estudiado en el IES Violant de Casalduch de Benicàssim.

Sandra y Lucía, de Carmelitas en Castellón, repasan a la puerta de la Facultad. Ambas quieren estudiar Derecho y reconocen que se pasa muchos nervios, pero lo mejor de la selectividad es que se acaba en tres días y hay que celebrarlo. El viernes, al día siguiente de acabar los exámenes, ya tienen plan con sus compañeros y compañeras de clase. ¿El destino? Mallorca, para celebrar que la selectividad será historia.

Y si alguien cree que solo los alumnos lo pasan mal, que le pregunten a Jose, profesor de los Salesianos en Burriana. Lleva 20 años acompañando a sus estudiantes a la selectividad y sigue pasándolo mal. “Sientes bastante nerviosismo pensando en tus alumnos. Aunque más del 90% aprueba la selectividad, sabes que muchos se juegan su futuro en función de la nota”, explica mirando por el cristal de la puerta del aula en la que todavía quedan algunos de sus estudiantes.

“Lo más importante en estos momentos es acompañarlos y tratar de tranquilizarlos”, cuenta. Y durante el curso qué, le preguntamos. “Tratamos de hablar de la selectividad lo menos posible para que no se estresen aún más. Les hacemos modelos de exámenes similares a los que se van a encontrar aquí y les insistimos en que la clave es el trabajo diario y que se preparen bien los exámenes durante el curso”. El primer día, el peor, ya ha pasado. Las notas les llegarán vía SMS.